Luis G. Urbina
1868-1934
México


Era un cautivo beso enamorado
de una mano de nieve que tenía,
la apariencia de un lirio desmayado
y el palpitar de un ave en agonía.
Y sucedió que un día,
aquella mano suave
de palidez de cirio,
de languidez de lirio,
de palpitar de ave,
se acercó tanto a la prisión del beso,
que ya no pudo más el pobre preso
y se escapó; mas, con voluble giro,
huyó la mano hasta el confín lejano,
y el beso, que volaba tras la mano,
rompiendo el aire, se volvió suspiro.

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Tras el guante tejido y oscuro
mi mano, vio la luz… y suspiró,
al querer atrapar ese beso mágico
tan efímero e intangible,
como la nieve que lentamente se derrite
en las montañas encumbradas y lejanas,
mientras las aves cruzan y juegan
bajo el celeste cielo que las baña;
ese beso… esa mano… casi amigos,
de los sollozos embelesos del amor
como retozo de manchas y escondidas
la mano busca apresar a ese beso,
y el beso huye a bocas enamoradas
ágil, solitario y sin fin…

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Argentina
Trabajo de taller en el foro Prya, Poemas, Romances y Amor