Escrito en la arena estaba,
el mismo día que te conocí
junto al “Te Quiero”
una rosa roja pusiste para mi.
Dulcemente susurraste a mis oídos
de tu amor ya soy preso,
no me dejes partir.

El sol, el cielo y las estrellas
testigos inexorables de nuestros deseos
fuimos dos cuerpos amantes,
cual encuentro nos marcó
más allá del universo.

La tormenta se avecina, gritamos...
y corrimos tomados de la mano.
Las olas salpicaban ese mar embravecido
la arena volaba, frágil, sin sentido
y el “Te Quiero” se esfumó en un suspiro.

La tempestad no pudo
borrar nuestras miradas,
amadas y entregadas
en el vaivén de nuestros cuerpos
cómplices de placer, fuego lento...
porque escrito en la arena estaba.
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La Música de esta Página
"Mandy"
Richard Clayderman