Lo comparto especialmente con mi madre en el segundo aniversario
de su partida.
 

 



Soy esa alma engarzada
en el tránsito de esta vida,
milagro del ser, más allá de todo,
para mecerme en cada mañana,
nadar como pez,
y beber del océano su agua manantial.

Agradezco cada etapa de mi vida,
y recorro en los laberintos de mi memoria,
amores muertos y renacidos,
viajes al fin del mundo,
amigos ganados y perdidos
y mi linaje intacto, ¡orgullo de mi existir!

Y en las frescas tardes de ocio,
bajo un esplendoroso atardecer
saboreo los perfumes
de azahares y nardos inmaturos
mientras los pájaros al desnudo
repiquetean con su canto,
desde el amanecer.

En esta vida sin residuos
en conjunción con el cosmos
abro mi corazón,
sigo evolucionando y
acepto los retos que el camino me ofrece.

Desde mi constelación...



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Kagaya

 


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