El viento sopla susurrante, se pasea, y junto al sol que abraza el bosque los pájaros alborotados giran en círculo, ¿tiros?, ¿un cazador? Oigo ruidos, de hierba seca y madera fresca. A lo lejos, escucho pasos que pisan la alfombra verde de los pastos. Árboles gigantes, sombra que cavila, rodean una vieja casa, ¿abandonada por el paso del tiempo?, no lo se… Disfruto el olor a tierra mojada, hierbas a menta y la melancólica tarde que lentamente cae en el ocaso. El sol no quiere dormirse y el ruiseñor, dueño y señor de un bosque sin olvidos, lo acompaña con una voz profunda y sin vanidad. Sentada, bajo la estepa junto al lago, veo a un hombre. Recio, misterioso, surcos en su cara cobriza, de avanzada edad. Paulatinamente se dirige a esa casa abandonada, ¡tan solitaria! como las hojas secas que juegan con la brisa de un invierno incipiente. Trato de esconderme, no quiero que me vea. Lo contemplo extrañada, primitivo en todo su aspecto, usa pantalones largos y botas negras. Me alejo por un camino angosto de altos y rígidos árboles, acuden a mí, sueños y recuerdos de un pasado tan presente. Me siento libre en este mágico y extraño lugar. Escucho a lo lejos un repiquetear de campanas, no, no quiero despertarme, estoy ¡tan feliz así! Y el sueño se esfuma, mis ojos se abren. Bajo mis sábanas blancas, la ilusión de un viaje que dejo mi alma enamorada, en un bosque que olía fresco, joven y un sol radiante me abrazaba como jugando a ese amor de mil miradas.

 


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El sol abraza el bosque, se encuentra publicado en el libro Directo al corazón de quien corresponda.

 

 

 

 

La Música de esta Pagina
"Exodus"
Richard Clayderman