Anclada en el cielo como luz divina
cambia de forma entre las montañas la luna.
Errante en la noche mis ojos se fijan
cuento las estrellas y siento mi alma desnuda.

Desgarro latidos, de lo que fue tu amor a oscuras
ansiedad en mi pecho, tempestad de campanas,
debo seguir otro camino ya es hora, que me devuelva
mi sonrisa y el olor a nardos disfrutar con cada aurora.

Ay de mi, seguir un nuevo camino que me aleja de todo,
la angustia, la melancolía y este invierno cruel,
moja mis cabellos el rocío y me descubro otra vez
en un amanecer opaco y sombrío.

Anclada en el cielo quiero estar, si Dios ¡por favor te lo pido!
que el sol me acaricie y ponga fin a mis latidos
estos que aceleran mi vida y enturbian mis sentidos,
porque él, él definitivamente ha partido.
 

 

                                     

 
 

 

 

 
 

 

La Música de esta Página
"Jardín secreto"
Richard Clayderman

 

Exclusivo para El cielo es mi infinito