Llegaste a mi vida
una tarde de verano
me amaste dulcemente
entre sedas y pañuelos blancos.

Dormimos mil sueños
y amanecimos cantando
hasta que el destino nos marcó
con dolor y llanto.

Me dejaste vacía
sin alma, ni vida
llené mis sábanas blancas
de rojos pétalos, tus rosas...

Dispuesta a esperarte
bajé las cortinas
me quedé en nuestra cama
en silencio y dormida.

Con olor a rosa y despedida
fue tu amor que un día,
lleno de caricias,
mi alma, mi corazón y mi vida.
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"Amor desolado"
En la voz de Carlos Fernández
La Música de esta Página
"Carta a mi madre"
Richard Clayderman