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Afuera
es
noche,
llueve
tanto
y
necesito
tus
palabras
que
entibien
mis
oídos.
Amigo,
no
te
mueras.
Yo
soy
aquella
que
te
espera
más
allá
del
sol
y
las
estrellas.
Miro
todo
a
mi
alrededor,
la
tierra
gira
en
su
desdén
y
el
rocío
empaña
las
luces
del
anochecer.
Esta
mi
cruz,
la
cruz
del
Sur
que
te
espera,
para
amarte
y
recorrerte
a
besos.
Mi
boca
te
extraña
y
mis
manos
vacías
te
buscan
inexorablemente.
Amigo,
no
te
mueras.
Ven
a
buscarme,
te
estoy
esperando...
Te
estoy
esperando
con
tus
ramos
de
rosas
y
jazmines
blancos,
cada
tarde
a
la
misma
hora,
el
reloj
marca
las
seis.
Yo
soy
tu
dulce
princesa,
de
finos
cabellos,
que
tus
manos
suaves
acariciaron
con
el
correr
del
tiempo.
Yo
soy
quien
cruzó
mil
horas
para
llegar
a
tu
encuentro
y
guardo
en
mi
boca
perfumes
de
albahaca
y
licores
a
menta.
Yo
soy
quien
a
la
hora
de
amar,
solo
a
ti
deseo
porque
una
vez
fuimos
vida,
alma
y
piel
y
quedó
sellado
en
mí,
como
tatuaje
perpetuo.
Mi
alma
escucha
tus
palabras
lejanas,
tan
cercanas...
¡Amigo,
no
te
mueras!
Amado
mío,
las
golondrinas
vuelven
en
cada
primavera.
Y
yo
te
espero
como
flor
que
recién
nace
frágil
y
perfumada
en
las
melancólicas
tardes.
Como
el
latir
continuo
de
las
olas
que
salpican,
como
el
mar
con
caracolas,
te
espero
todos
los
días.
Mis
ojos
deseosos
de
verte
antes
que
la
tierra
cubra
mi
mirada
y
mi
cuerpo
sin
vida
se
despida.
¡Amigo
no
te
mueras!
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La Música de esta Página
"Love
Story"
Richard Clayderman
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