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Te vi pasar y me detuve en el tiempo
esa cara, ese cuerpo, tuvo que haber sido en otro momento
tus ojos, nuevamente recupere el aliento
tu mujer de mis sueños.
Tu en mis sueños siempre estabas
hombre varonil y tan apuesto
tu regresaste y yo,
yo esperaba este encuentro.
Tú mujer que llenas mis adentros,
donde estabas, de donde has vuelto
toda mi vida buscándote y hoy te encuentro
en otra vida, en otro tiempo, en tus brazos dormía
ya lo recuerdo.
Aquí estaba, en los confines del tiempo,
entre sirenas y corales,
caracolas e hipocampos
el mar nuestro refugio
y la luna de testigo,
amarte fue el mejor de los castigos.
Aquí estabas y no encontraba,
estaba desierto, ni lunas ni luceros,
solo el recuerdo del amor que yacía
en cada uno de nuestros encuentros,
entre estrellas y luceros,
en la tempestad y la calma,
insaciable batalla de verdaderos guerreros
que al hacer el amor no encontraba mi paradero.
No hay barreras en el tiempo que me detengan
ni mal que no soporte
el amor verdadero no entiende de situaciones.
Entre encuentros y desencuentros
entre recuerdos y amores muertos
tu eres mi guerrero vencedor,
a quien yo amo, y la vida me regresó
como un nuevo regalo.
Copyright©
Agradezco la deferencia del amigo Eduardo quien me ha invitado a realizar este dueto con versos que nacieron de nuestras inspiraciones poéticas.
Gracias Eduardo ha sido un placer compartir este poema contigo.
Eduardo Flores - Guadalajara / Nora Lanzieri - Argentina
Agosto 2005


Descansa mi alma, en esta tarde
aroma a lirios, y el sol cae...
mientras la vida me sorprende
me envuelve la bruma lentamente
y me dejo llevar...
Tal pareciera que, a lo lejos,
entre estrellitas y luceros,
una caricia desde el cielo
colmara de amor mi anhelo.
Anhelo de vidas, vidas
recuerdos sin fronteras
Dios me acaricia desde el cielo
y entre nubes duermo.
Me enamoro de la vida, don divino,
y la luna me sonríe entusiasmada,
querubines arrullan mi descanso
y contemplo el universo extasiada.
Entre cielo, nubes y hadas
mi corazón palpitante
despierta cada mañana
junto al señor sol, quien lo acompaña.
Que alegría sentir aún latir la vida,
gratitud y alabanzas colman mi alma,
que no todos hoy tuvieron esa suerte,
¡bendecida me siento esta mañana!
Copyright©
Nora Lanzieri - Argentina / Martha Josefina - México,
27/05/06


Sobre as nuvens dois espíritos voam
Cumprindo um viagem programada
Na suave e doce luz da madrugada
Son ángeles que a medianoche
como guardianes revolotean
cerquita, muy cerca...
nos cuidan, alumbran y abrigan.
E a linha da costa vão seguindo
Com batimentos de asas compassados
Son como enamorados
vigilan siempre nuestro sueño
y lo hacen acompañados
No horizonte indefinido ainda
Há certezas no voo dos dois enamorados
Rumam juntos ao sul, os espíritos alados
Son espíritus de la vida
que cuidan nuestros corazones
para que la luz nunca se apague
y nuestra alma cabalgue de ilusiones.
A bruma ao dissipar-se breve
Mostra areias douradas ao sol do alvorecer
E ao longe uma barra começa a aparecer
Y la luz divina de las almas
en rededor se juntan y aplauden
es un coro de ángeles pequeños
que viene a bendecir nuestra alma.
Os espíritos trocam um olhar
E mergulham no espaço a caminho do mar
Porque a sua viagem está por fim a acabar
Eugénio de Sá – Portugal / Nora Lanzieri – Argentina
26-06-2006
Copyright©
 
Frente al puente,
mi Vida...
tus ojos se reflejan
en el fondo de mi alma.
Hoy que te miro nuevamente
después de tantos años sin mirarte,
el destino nos puso frente a frente,
ay, qué ganas tan locas de besarte!
Entre mágicos sonidos
y sonetos
el amor nos convoca
en nuestro encuentro.
Este encuentro de amor ya estaba escrito,
vuelvo a sentir el calor de tu aliento,
ay, Nora, cuánto, cuánto te necesito,
quisiera detener este momento!
Dejo que me ames,
como antes...
donde el tiempo era joven
y tus manos suaves.
Mis labios y mis manos caminan lentamente
por esa piel tan blanca y tan lozana!
Beso tus ojos, tus labios y tu frente,
y entre tus brazos espero la mañana.
Dejo que me ames
y sonrío,
al ver que tu cuerpo
junto al mío se viste de gala
como principiante.
Te amo en silencio como aquellas noches,
y me siento en el cielo por ti, linda mujer!
Ya no me marcharé, no me reproches,
quiero que con tus ojos tú me enseñes a ver!
Una plegaria,
una historia,
y tu apasionado beso
que selló mi boca
de pasión y deseo.
Ya te quedaste dormida,
escucho tu respiración...
Déjame entrar en tu vida,
eres tú mi salvación!
Dejo que me ames,
como antes...
donde el tiempo era joven
y tus manos suaves.
Tú sigues siendo muy bella!
Pero yo, ya me hice viejo!
Tú sigues siendo mi estrella,
y en tus ojos me reflejo!
Copyright©
Nora Lanzieri – Argentina / Leonardo Huerta – México
Septiembre 2006

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